En las últimas semanas ―a propósito de las elecciones del Colegio de Periodistas de Lambayeque― se ha hecho publico enfrentamientos internos, entre viejos agremiados (antes amigos hoy rivales), que aún, se consideran las vacas sagradas del periodismo local. Eso ya no existe, siempre ha sido una mentira. La historia lo confirma.
Cuando el 24 de octubre del 2014, el Semanario “Hildebrandt en sus trece”, publicó por primera vez, las fechorías y feroz corrupción que, con total impunidad, Willy Serrato Puse desplegaba en la Municipalidad Distrital de Olmos (MDO); el GRUPO EXPRESIÓN S.R.L. (editora del Semanario Expresión), ya había facturado a la entidad, S/16,500.00

Las portadas pagadas por Serrato ―que el medio le dedicaba al exalcalde― fueron de escándalo. En el mundo de Expresión de los años 2013 y 2014, en Olmos, la vida discurría tranquila y Serrato era presentado en esas páginas, como la madre teresa de la política Lambayecana.
En la investigación por Lavado de activos contra Willy Serrato Puse, que se inicio en el 2014 (Carpeta: 246114500-2014-598-0), a cargo de la fiscal Magaly Quiroz Caballero, el cálculo del desfalco ejecutado a la MDO bordea los S/ 2’000,000.00. Las cifras son mayores.
Asi lo confirmo una portada del Semanario Expresión del 2013, con el titular: “Serrato anuncia más obras: Comuna de Olmos logra cerca de 300 millones de soles en inversión”

Y en efecto así fue. Serrato, se alineo con la mafia del Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento, y con Humberto Acuña y Juan Pablo Horna para cometer el más despreciable crimen contra el pueblo olmano: la transferencia ilegal de 300l/s de agua del trasvase ―asignados en el Balance hídrico del Proyecto Olmos, a la ciudad tradicional de Olmos― para darle viabilidad a la Nueva Ciudad de Olmos, o Charles Sutton (1)
Todo a cambio de S/ 130’000,000.00, que Serrato, debió utilizarlo para resolver el desabastecimiento de agua y saneamiento de la zona urbana y rural de su pueblo. Pero nada de eso sucedió. Escandalosamente el caso, cuya investigación por presión, se inicio con la Carpeta fiscal N° 881-2013 (fiscal Arce Cornejo), lleva 12 años esperando que se convoque a juicio.
¿Acaso la directora de Expresión no sabía todo esto y otras cosas más, sobre lo que Willy Serrato ejecutaba con total impunidad en la MDO? ¿Tampoco lo sabia el editor del semanario Larcery Diaz Suarez?
En setiembre del 2015, cuando Serrato estaba fuera de la MDO e insistía en continuar en la política, postuló al congreso por Alianza Para el Progreso (APP), Expresión le dedico un increíble editorial con un alucinante título: “El apetecible Serrato: ¿Por qué todos querían llevarlo al Congreso?

Cuando estalló el escándalo de «Los Cuellos Blancos del Puerto», el Ministerio Publico local ya había logrado dos órdenes de detención contra Willy Serrato Puse. La primera (2018), por estar involucrado en la organización criminal “Los temerarios del crimen” y la segunda (2019), cuando la policía lo atrapó en calzoncillos por presuntamente liderar ―según la fiscal Magaly Quiroz ― su propia organización criminal “Los Faenones de Olmos”
A partir de estos escándalos que sacudieron Lambayeque, todo cambio en Expresión, o para lavar su cara o para esconder los S/16,500 que entre el 2013 y 2014 cobro el GRUPO EXPRESIÓN S.R.L. a la MDO.

El caso es que, al ponerse en la escena nacional, a un exdiputado lambayecano, 3 veces alcalde de Olmos que jugaba en las grandes ligas de la corrupción nacional, la cosa no era para menos. Expresión varió sus contenidos sobre el exalcalde. De “apetitoso candidato” a corrupto exalcalde. Eso es hipocresía, doble moral. El caso es que, en los tres periodos que Willy Serrato ejerció como autoridad vecinal, termino denunciado por corrupción. Igual cuando fue jefe del IPD; pero en el mundo económico de ese medio ―para el director y su editor― Serrato no era más que un cliente con dinero… sucio.
Las siguientes portadas así lo demuestran: Un mismo tema (alcabala), misma municipalidad (olmos) diferentes alcaldes. (Serrato: compraba portadas, el otro: Juan Mio, no). A propósito, detrás del escandalo del impuesto municipal (alcabala), que Serrato negocio, se encontraba Odebrecht.

Por esas misma fechas, (2014-2015) Expresión celebraba el éxito del editor de semanario por haber logrado un premio más por su ‘trabajo periodístico’.
Cuando estalló el escándalo Lava Jato, el caso salpicó a varios periodistas limeños. Jorge Barata, exsuperintendente de Odebrecht en Perú y Ricardo Boleira, exrepresentante de Odebrecht en el Perú, develaron identidades de varios periodistas y analistas políticos que estaban detrás de ‘codinomes’ y a los que se le habría pagado con dinero del Departamento de Operaciones Estructuradas o Caja 2. (2,3)
El escándalo desatado por la megacorrupción, destapo otra forma más sutil que Odebrecht utilizó, para someter la pluma, de aquellos autoproclamados como la “reserva moral” del periodismo peruano. Se develo que la empresa brasilera, había donado USD$220 mil dólares a Ipys, “para incentivar el ejercicio del periodismo” en nuestro país.
Lo que antes era un tabú ―no para enlodar nombres― en aquella época se puso en el tapete, para visibilizar las excelentes relaciones que la empresa investigada por el caso Lava Jato, mantenía en los últimos tiempos con, periodistas y medios de comunicación grandes y pequeños ―aquí en Lambayeque― como en el resto del país.
Según un contrato que se hizo público, el 20 de enero del 2014, Odebrecht Perú suscribió un acuerdo con el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) para la donación de USD$ 220,000 “para incentivar el ejercicio del periodismo”
El dinero, de acuerdo con lo que explicaron los ejecutivos de Ipys, en su momento, fue utilizado para financiar los Premios Nacionales de Periodismo entre los años 2014-2015.
Hasta ahí, todo está bien, sino hubiera sido por los detalles esbozados por el periodista Eduardo Abusada (director página Web plazatomada), quien señalo que la línea de los concursos auspiciados por Odebrecht (por 220 mil dólares), deberían versar estrictamente “sobre personas que mejoraron su desarrollo personal o de su comunidad, a partir de las obras en las que Odebrecht ha participado, a lo largo de estos años, en nuestro país” Todos los trabajos ganadores, aparecieron en el libro “Peruanos Construyendo Futuro”
A decir de Abusada, “era un cherry (publicidad, marketing) encubierto para la empresa, por parte de los trabajos participantes. Algo que también recae en el campo ético y que también suscita varios dilemas morales sobre la realización de trabajos directamente ligados a una empresa; y que, además, pueden recibir un premio en efectivo por ello”
Entonces, por esas excelentes relaciones que Odebrecht tejió en esos años, con periodistas y dueños de medios de comunicación, estos tendrían que hacer ciertas aclaraciones. reclamó en su momento Eduardo Abusada
“Primero: los periodistas que, en el legítimo ejercicio de su derecho al trabajo, laboraron en Odebrecht. Personas que, seguramente, tendrán que explicar ahora, la chamba que hicieron durante todos los años en que se hacían graves acusaciones contra la empresa”
“Y un segundo grupo: aquellos periodistas que hicieron algún tipo de trabajo para Odebrecht (a modo de consultorías, asesorías o trato comercial), sin que informaran a sus lectores, televidentes y escuchas que, a la par que les presentaban las noticias, no hacían pública esta relación (o peor aún, escribían a favor de la empresa)”
En su momento cuando se destapo el escándalo, ni el semanario ni el editor, uno de los ganadores del concurso “Peruanos Construyendo Futuro” financiando con plata de Odebrecht dijeron algo. Por ética (que tanto pregonan por ahí), hubiera sido interesante y oportuno, haber escuchado el descargo de Larcery cuando se enteró, que el dinero que gano en el “cherry concurso” era dinero manchado.
1) https://centineladigital.pe/nueva-ciudad-de-olmos-un-crimen-gubernamental-oculto/
2) https://wayka.pe/periodistas-habrian-cobrado-odebrecht-caja-dos/

